convulso de relación

Un interior de departamento pequeño de un ambiente ubicado en microcentro de la ciudad, un sofá cama a un costado, al medio una pequeña alfombra desgastada. Muchos dibujos en papel de cuerpos desnudos a lápiz grafito pegadas en las pardes y varios maceteros con plantas de plástico por los alrrededores. Una mesa llena de libros antiguos, muy usados. Cigarros, vasos sin lavar, ropa en el suelo, una lámpara negra alta china, una repisa hecha de palets de madera donde hay vinilos, libros, botellas de vinos vacías, marcos con fotos antiguas. Un afiche de la película “querida encongí a los niños”. Un incienso prendido en un macetero, luz tenue. Es de madrugada y esta todo en penumbras.

Al fondo una mujer pinta inspiradamente pero intentando no hacer ruido, solo se escucha la música que se emite de su personal estéreo. Sobre el cuerpo de ella, y el lienzo donde pinta, se proyecta una película sobre el descubrimiento de américa no tiene sonido solo se proyecta la imagen y los subtítulos. De espaldas a público sentado sobre una silla con ruedas esta sentado mirando el cuadro el Actor, con las piernas sobre los libros en la mesita de centro, se toca la zona púbica y llora desconsoladamente. El documental esta en idioma chino y muestra imágenes de representación de cómo eran los aborígenes en tiempos ancestrales. La mujer que con sus movimeintos lograba crear una danza, cae estrepitosamente al suelo. Se queda dormida.

Actor:

Todo es frío. Y ya es de madrugada, deben ser las 5: 25 y porfín caíste.

La noche va tranquila y la mañana se viene corriendo

el aburrimiento me sofoca, me duele el alma a estas horas ancestrales.

Creo que necesito dormir relajado, a punta de soplidos en dirección al sol

Intentaré dormir,

acurrucado,

con las piernas arremetidas, dobladas

aunque me cueste el trabajo, aunque me cueste la vida,

voy a dormir quieto, solo, y quieto.

Con mis pies juntos,

no mejor separados,

me daré una vuelta hacia mi costado derecho.

Claramente, pienso. 

veinticinco

Nadie aguanta su respirar, ni él mismo

Se cayo solo desde no se cuantos pisos, y al parecer murió instantáneamente

nadie hubiese querido haberlo visto muerto, decían

Fue un suicidio, lo pasaron después por las noticias

En cuanto a su cara estaba para el olvido, deformada

Con una grieta de terremoto se le salían los espantos, los augurios y las malas razones

Ni él mismo se aguantaba, por eso termino tirándose

Desde una azotea, un último piso, desde una torre, del reloj más grande.

Era eso sí un trabajador melancólico

Extrañaba las buenas costumbres los platos olorosos del campo chileno

Era una personita inmensamente feliz por las noches

Con zapatos arraigados a los surcos virales del bien decir del bien estar del bien hacer

Miraba de vez en cuando a las palomas y creía que nada era para siempre

Solo eso que nunca pudo deletrear

Com pr en si on

Decía, balbuceante, corrompido por años de vivir otra vida

Arriba de la micro

Debajo de la tierra

Hablando por teléfono

Leyendo el diario

Vendiendo y vendiendo y vendiendo

Sino de que estaríamos hablando, solo fue un chispazo de alegría dejarse car

Intentar volar abrir los brazos eternos compuestos acérrimos al horizonte

Aleteó definitivamente aleteó como si fuera un pájaro sureño, un picaflor,  varios albatros fueron imposible de mantenerlo en este campo delirante

Tuvieron que llevárselo, esconderlo, con intriga desaparecieron frente a las cámaras insolentes y los micrófonos preguntones ávidos de buscar culpables

Cuanta sinceridad en ese salto, cuanta miseria en este relato.

Ese día sucedieron cosas que son inapelables, el periodismo busca el sensacionalismo, y la poesía esta en ese instante preciso que los albatros dispusieron de hacer volar el espíritu suicida, ambos dos pertenecen al acto mágico que redime.

Vender y vender ya no esta más en los planes  

cotidiano 1

Le puedo escribir una sonata

Y explicarle mi triste envidia

Cuando miro el vuelo esplendoroso

Con que recorre mi vasta pieza

Le puedo inventar unos versos

Creerme que tengo belleza en mis palabras

Como le puedo decir que envidio

Sus ligeros sonidos cayendo

Casi en el silencio absoluto

De tanto volar como una niña

Le puedo decir tantas cosas

Por favor, ¿cuando la pillo?

Alrededor de esa perfecta madurez que me atormenta

Un muslo levantándose por sobre otro

¡esparce tu furia a través de una acerva noche!

Hoy la luna cantó rancheras criticando mis pesares

Jugó con el viento negro de la ciudad.

 Que esperan. Pasa el tiempo y se siente la agonía. Un descaro uniforme. La letrina pegada a la espalda, sin vestigios se exprime. Agotado, busca la hermandad, que no la consigue. La familia. Lleno de asperezas, se vuelca a lo inconsciente. Un complot funesto donde las almas se saturan de dolor. Arrancan y desaparecen, pareciera ser la lógica de todo espanto, quien quisiera ser un ave para volar en paz.

Se calla

Se alimenta

Todo lo engulle, lo traga. Su existencia llena como globo de aerostático

Sabe que andar revuelto

Es problema

Y no aparece, sin que lo llamen.

Casi nunca, persiste. 

 

foto 5

Con la silaba pegada al sexo

Sentada en la roca más antigua

Exclamo una tonalidad henchida

Del rumbo siniestro

Con tu mirada atenta

haces aguas las plumas

En vuelo con la lujuria del cielo

Te ves flotar en las profundidades del despertar

Y está ahí

Encogida

Tan suave y precisa

adulteras  la luna de tus deseos

Te ocultas frente al sol y nada, ni nadie

Te podrá ver tan fiera y revoltosa, como lo vuelvo a hacer yo.

Exclamas tu belleza a la lluvia de pétalos oscuros

por completo te rindes sin nada más que decir

Porque la lluvia te congela el cerebro

Te repliegas bajo el sol

Anidando el control de tu mente

Desquiciada te revuelcas libre ante tanta soledad

El mar consuela tus ruedos

Ven aquí

Antes que la dulzura te vuelva un pez

Cuidaste el ser y prendiste fuego a la noche

Pusiste los sueños ante que mis ruidos

Provocando una señal sutil hermosa y deliciosa

Con un  relámpago de trote a suero directo

Saltas, te escapas, duermes, me cobijas

 una verdadera señal despierta

Con tus ojos puedo ver caer otra vez más

Esta furia que me lleva al centro

De tu luz, presiento que pierdo

Me vuelvo un rollo de maíz con alverjas

Mi estúpido sentido

Cada vez que puedo verte finjo

Lo máximo, hasta que estallo fuera de sí

Imponiendo la ley que roba mi corazón del mar

Negro

Perdido

Angustio mi corazón de luz, ante la magia del ocaso

Igual que un perro busco tu ser

Ruedo boca abajo para decirte cuan preciosa te ves

Arriba de la piedra del amor. 

sentidos

Apuñalado por el abismo somnoliento

Desalmado

Congestionado por los míseros

Relámpagos

Que merecían siempre tus tiernos

Abrazos, irreconciliables despertares

Silvestres ajenos

A todo lo que se pueda tocar

Con manos in-can-decentes

Tomaste todo mi cuerpo

Des-perfecto

En mísero estado

Con siniestras batallas

Renombraste toda sabiduría

Que pueda existir.

Con lamentos del recuerdo

Encerrado siempre

En tus ojos latentes

De los esperpentos movedizos

Humanos corrompidos.

Son mis mañanas. Mis anochecías. Mis juegos. Mis arrebatos.

Avalanchas podridas

Ajenas a la naturaleza floreciente

De tus miradas

.

Sublimidad engorrosa

Te reservo siempre

Con todo mi ser.

Son los sones de tu vos,

Mil malestares

Ya no los aguanto

Mi pequeña mujer

Preciosa como la magia

Inigualable como el fuego

Que siempre existirá

Entre nuestros cuerpos

Avasallados de puro amor.

presto a todo

un ingrediente perfecto

sus labios, sus líneas, su llanto y la forma en que suele ver la tv.

 ignoro por completo sus manos, sus pies, sus axilas, sus párpados

 me abstengo ante tanta paciencia y morbosidad

 sin embargo soy capaz de aglutinarme

una vez más de a por kilos 

sus orejas y pómulos y lo lento que puede moverse

trato siempre de conquistar mi obsesión particular.